La fe es un don de Dios y una respuesta del hombre
El Catecismo de la Iglesia católica nos orienta al decir que la fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y se entrega, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el sentido último de su vida.
Sentido
Algunas características que nos ayudan a comprender mejor el sentido de la fe son, primero, la fe como don de Dios nos permite conocer y tener una experiencia personal con Él, por ella accedemos a la vida interna de Dios que es amor. Ello permite colmar nuestro entendimiento y afecto. Conocemos a Dios y nos sentimos amados por Él.
Segundo, Jesucristo no es una idea o un mensaje, es una persona. Por eso él nos llama e invita a que lo amemos y aceptemos en nuestra vida. El papa Benedicto XVI nos dice: “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o por una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento con una persona, Jesucristo, que da un nuevo horizonte a la vida y con ello una orientación decisiva”. La fe busca expresarse en el testimonio de una vida, la fe se manifiesta con frutos de vida, oración, en el servicio, en la ayuda al prójimo, la atención a los hijos, en la contribución al bien común.
En el ámbito personal, los frutos que debemos dar tienen que ver directamente con lo que nos hace falta para ser mejores, auténticos y generosos. Podríamos dejar de ser indiferentes, ser más coherentes con lo que creemos y que no expresamos en lo que hacemos o decimos.
Frutos
Para con la familia, los frutos serán promover un ambiente de confianza, respeto y aceptación de las personas, así como una educación de los hijos basada en valores.
La sociedad necesita renovarse con valores y testimonios positivos. No podemos continuar siendo indiferentes y permitir que los signos de la muerte, como la corrupción, violencia, mentira, fraudes, se roben la paz y la felicidad de los que vivimos en esta patria. Es urgentísimo renovar y enriquecer a la sociedad con testimonios de la alegría en la fe, encaminados al bien común y al servicio.
La Semana de la Familia es un tiempo muy importante para reflexionar y tomar decisiones concretas pare beneficio de los miembros de la familia, como personales y, sobre todo, de la comunidad.